Els retors màrtirs de Llaurí

 Iniciada la persecución religiosa, el beato José Toledo Pellicer y los siervos de Dios José Eugenio Serra Meliá, Baldomero Rubio Meliá y Tomás Peris Rubio se trasladaron a su pueblo natal, Llaurí. Allí fueron obligados a trabajar en la limpieza de un terreno de secano cubierto de numerosas plantas espinosas, que debían arrancar con sus propias manos. Durante las noches eran despertados y amenazados con ser ejecutados.

El 10 de septiembre de 1936 fueron llamados a declarar y quedaron detenidos. A las cuatro de la tarde de ese mismo día, los obligaron a subir a un camión y fueron trasladados hasta El Saler, donde sufrieron el martirio.

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